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Brasil necesita construir alianzas internacionales para crear marcos regulatorios globales que beneficien la transición a una economía verde

Los marcos regulatorios externos están influenciados por los cambios geopolíticos, con ideas unilateralistas, proteccionistas y nacionalistas, y el debilitamiento del multilateralismo, pero también por otros factores, como las preferencias de los consumidores, las cuestiones climáticas, la biodiversidad, la deforestación y las ideologías políticas. “Brasil necesita ser estratégico, desarrollar una agenda positiva y proactiva, y presentar propuestas con base científica, apoyadas en una masa crítica, a través de alianzas con otros países”, evaluó el embajador Roberto Azevêdo, ex director general de la OMC (Organización Mundial del Comercio). durante el webinar ABAGTALKS – Agronegocios y Geopolítica: El papel de Brasil frente a las nuevas regulaciones extranjeras, promovido por la ABAG (Asociación Brasileña de Agronegocios), este martes 7 de mayo.

Según Azevêdo, para encontrar soluciones frente a la fragmentación debida a la polarización de los países, no es posible esperar a las organizaciones internacionales, que están debilitadas y no tienen suficiente agilidad para esta discusión. Por lo tanto, los países deben tomar la iniciativa, especialmente Brasil, que tiene capacidad e influencia en lo que respecta a los agronegocios. “Necesitamos participar todos y el sector privado es el motor, con un impacto importante para que el sector público pueda entender lo que realmente está pasando. Por eso es necesario que haya un vínculo entre ambos”, observó.

El trabajo de coordinación impulsado por Brasil requerirá tiempo, pues será necesario formar alianzas estratégicas en los más diversos bloques, según Azevêdo. “En el caso de la seguridad alimentaria, Estados Unidos puede ser un gran aliado, porque necesita enfrentar regulaciones proteccionistas sin base científica. En otras palabras, aunque los problemas no sean idénticos, es posible encontrar temas de cooperación”, ejemplificó el embajador, quien agregó que el Mercosur puede crear foros internacionales, junto con otros socios, para ayudar en el desarrollo de una economía internacional. agenda, con base científica, para asegurar credibilidad y mostrar que la realidad de cada país es diferente.

Para Caio Carvalho (presidente de la ABAG), el unilateralismo ha traído sospechas que aumentan el proceso de fragmentación e imprevisibilidad. “Las reuniones sobre marcos regulatorios externos nos muestran que no hay un interés global, lo que aumenta aún más la crisis de confianza existente”, señaló. Corroborando las consideraciones de Azevêdo, Carvalho evaluó que es necesario establecer una geopolítica de interés global, con mercados abiertos, basada en ciencia y métricas, favoreciendo el diálogo y la confianza, a través de acciones proactivas. “Necesitamos estar adelante, liderar la narrativa, a través de la integración entre el sector público y privado, para incluir marcos regulatorios que aceleren la transición hacia una economía verde, con beneficios para los agentes del agronegocio y la sociedad”.

Mediado por Ingo Ploger, vicepresidente de ABAG, el webinar contó con la participación de Renata Miranda (Secretaria de Innovación, Desarrollo Sostenible, Riego y Cooperativas del Ministerio de Agricultura y Ganadería), quien destacó el compromiso de la agricultura brasileña con la sostenibilidad. “Nuestro país puede asumir su rol protagónico entendiendo el escenario geopolítico y estableciendo políticas estructurantes para el desarrollo sustentable -en los pilares económico, social y ambiental-, reconociendo estos nuevos modelos de negocios existentes”. También citó la importancia del cooperativismo y el asociacionismo en el respeto al carácter sectorial y regional, las condiciones y variables de los biomas, la historia y cultura local y de los pueblos originarios para la transición tecnológica, reduciendo costos y aumentando la competitividad de las pequeñas y medianas empresas. -empresas de gran tamaño.

Otro punto que mencionó fue la cuestión del carbono en la agricultura. “Nuestro sector trabaja en la mágica paradoja de ser el único que captura carbono de la atmósfera y lo transforma en alimento, fibra y energía. Por lo tanto, es injusto incluir a la agricultura en el recuento de emisiones globales. Por eso defendemos las emisiones netas, ya que la agricultura emite capturando y eliminando carbono”, destacó Renata, quien también afirmó la importancia de invertir en ciencia para medir el carbono en el suelo, que es lo que caracteriza a la agricultura.

Durante el Webinar, Marcelo Regunaga (coordinador general del Grupo de Países Productores del Sur – GPS, red formada por instituciones privadas y expertos en agronegocios de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), destacó el potencial alimentario y ambiental de los cuatro países. “Somos actores clave en estos temas, por eso podemos liderar soluciones globales enfocadas en estos temas, ya que lamentablemente las organizaciones globales no están actuando de manera efectiva en este momento. Pero necesitamos avanzar en el trabajo conjunto con nuestros gobiernos para comprender nuestra realidad, mejorar lo que es posible y trabajar para llevar nuestra posición como bloque al mundo”.

En el análisis de Regunaga, la agroindustria de la región es pionera en la implementación de sistemas sustentables, como la siembra directa, el uso de biotecnología para reducir la aplicación de agroquímicos, entre otros, con métricas y diagnósticos. “Necesitamos mostrarle al resto del mundo que somos parte de la solución no solo en la solución de la seguridad alimentaria, sino también en la transición energética, debido a la diversidad de nuestra región. En este sentido, es necesario respetar la realidad de cada país. Las restricciones unilaterales sin base científica no son buenas, lo que significa que necesitamos recuperar la gobernanza global, a través de una acción conjunta entre la entidad pública y el sector privado”.

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