GPS na imprensa

Relaciones diplomáticas o no tanto, en tiempos de cólera

Impacto comercial o no a partir de las discusiones subidas de tono entre Milei y el gobierno brasileño. Diálogo con referentes en la materia.

Entrevista a Marcelo Regúnaga por Megatrade

¿Puede pegar las relaciones negativas entre los primeros mandatarios en el intercambio comercial entre ambos países?

Aquí entrevistamos a Marcelo Regúnaga, quien fue secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina en dos oportunidades y secretario de Industria, Comercio y Minería. Fue el negociador alterno de Argentina en la Ronda Uruguay del GATT. Es coordinador general del Grupo de Países Productores del Sur (GPS), formado por entidades privadas de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, que, a través de un conjunto de especialistas e instituciones, trabajan para contribuir a la construcción de un polo sudamericano capaz de responder a las nuevas demandas alimenticias en forma sostenible.

Megatrade: Nuevamente el conflicto entre los presidentes de Argentina y Brasil genera ruido en la relación bilateral. Pero ¿hasta qué punto influye en la relación comercial entre los países y el vínculo para la integración regional y las negociaciones internacionales?

Marcelo Regúnaga: Entiendo que la relación de Brasil con Argentina tiene distintas dimensiones, y cada dimensión posiblemente tiene actores e intereses diferentes. Por ejemplo, hay una dimensión personal entre los dos presidentes y las ideologías políticas detrás que impregnan en alguna medida la estrategia de política exterior. Por un lado, Lula, que apunta a tener una tercera posición, por ejemplo, entre los BRICS y jugando un papel algo especial con Estados Unidos. Mientras que Milei ha decidido una alianza estratégica con Estados Unidos e Israel, que tienen un enfrentamiento con varios de los actores de los BRICS.

Por el lado de Argentina, esa estrategia es una decisión del propio Milei, mientras que en el caso de Lula allí aparece Celso Amorim, como asesor en cuestiones internacionales con esa idea de la «tercera posición», algo que, por lo que converso con gente de Brasil, parece bastante utópico en estos tiempos.

Es verdad que esta dimensión política, de alguna manera, genera un marco que no ayuda a la mejora de las relaciones bilaterales.

No obstante, otra de las dimensiones es la del Mercosur. Allí también hay un conflicto, pero que de alguna manera se está empezando a resolver. Por lo menos, se ve con un accionar más pragmático y donde aparecen más visibles los intereses de integración. Por ejemplo, esto se vio cuando hubo que cerrar acuerdos, como el del Mercosur con la UE, con el EFTA, avanzar con Canadá, Singapur, ahora con Emiratos Árabes, e incluso el acuerdo comercial y de cooperación de Argentina con EE. UU. Por ejemplo, Lula plantea algo similar con EE. UU.

Es decir, tengo la sensación, respecto a lo que es el Mercosur, de que hay una cierta tolerancia a buscar acuerdos. Tenemos a Paraguay y Uruguay, que hace tiempo están definitivamente a favor, y que del lado de Brasil y Argentina se trata de buscar mecanismos que, aun dentro del marco de la unión aduanera y el AEC, contemplen flexibilizaciones para que los países puedan encarar algunas iniciativas de acuerdos por su cuenta, esto sin perder al Mercosur como alianza y región económica con todo lo que ello implica. Esto, siempre hablando desde el punto de vista de los marcos institucionales.

Pero atención: también hay un marco en lo que se refiere a la política de seguridad entre Argentina y Brasil y que tuvo un hito muy positivo desde el acuerdo entre Alfonsín y Sarney, y que se refería a desarrollar la energía nuclear sin objetivos bélicos. Hoy algunos dudan: ¿cuánto Brasil se está replanteando este tema sin decirlo? Y es algo que quizá a Milei le está molestando…

Megatrade: En la relación puramente comercial, ¿a los privados no les pega tanto este enfriamiento de la relación en el más alto nivel político?

Marcelo Regúnaga: Empezando por lo que estoy más cerca, que es la agroindustria, es normal la competencia entre ambos países. Más aún hoy, donde tenemos un escenario internacional en el que, entre otras cosas, tenemos un contexto con decisiones unilaterales europeas que limitan el comercio sin base científica y sin un marco institucional en la OMC. Pero, a nivel privado, los dos países estamos trabajando unidos y tratando de integrarnos lo mejor posible. Esto es muy importante para desarrollar la agenda de posicionamiento internacional de la región, que en gran parte es la solución a muchos de los problemas de la agenda geopolítica actual y futura. Eso lo tenemos muy en claro los sectores empresarios de Argentina y Brasil.

Megatrade: Esto lo vienen trabajando hace años en el marco de GPS como una red de empresas e instituciones de la agroindustria de ambos países y hoy enfocados más allá de estas divergencias políticas…

Marcelo Regúnaga: En el marco del GPS, del lado de Brasil lidera la Asociación Brasileña del Agronegocio, formada por la mayor parte de la agroindustria, desde exportadores, proveedores de insumos, bancos, etc., y con ellos venimos trabajando codo a codo, más allá de los problemas personales que puede haber entre dos mandatarios.

Pensamos que es mucho más importante tratar de posicionarnos en las negociaciones internacionales, en la COP, en lo que pueda quedar de la OMC y en todo lo que es la agenda de integración, haciéndolo en conjunto como estrategia de posicionamiento. Como sector privado pensamos que esta región es la potencia alimentaria y en bioenergías a nivel global y, además, una región de paz y con acceso bioceánico, y que no tiene los problemas logísticos y de conflictos que tienen otras regiones productoras competidoras. Esto nos da un poder muy grande que tenemos que tratar de reflejar en futuras negociaciones referidas a las reglas de juego de un comercio que hoy no tiene reglas claras.

Como sectores privados de ambos países pensamos que es mucho más importante la cooperación y una coordinación estratégica para posicionarnos como la solución alimentaria y bioenergética del mundo, evitando todo lo que pueden ser actitudes o dichos de los mandatarios.

Por ejemplo, en el plano agroindustrial estamos trabajando intensamente para ver cómo volcamos a la realidad la mejor integración regional para aprovechar el acuerdo con la Unión Europea. Esto implica avanzar más en la convergencia regulatoria en el Mercosur en materia agroindustrial para tener un mejor relacionamiento con Europa.

Asimismo, están todos los temas vinculados a la bioeconomía; por ejemplo, cómo cooperamos en bioinsumos. También tenemos un acuerdo de cooperación regional en todo lo que es innovación. Está el acuerdo Prosur, que incluye a Chile, donde participan los institutos de investigación de los cinco países.

Obviamente, si hubiera una afinidad en todos los niveles políticos, las cosas funcionarían con más lógica, mejor y más fácil. Pero los sectores privados y aun las burocracias intermedias de ambos países piensan que hay que seguir trabajando en conjunto. No veo que estos problemas políticos vayan a limitar lo que estamos tratando de hacer a nivel del sector privado agropecuario. Tampoco tengo muy en claro que vaya a cuestionar el comercio bilateral en otras actividades. Creo que los carriles están organizados, más allá de los conflictos o falta de avances instrumentales que puedan existir, pero, insisto, no creo que estén influenciados por el problema político personal entre dos personas.

Megatrade: Se vuelven a repetir situaciones donde no hay coincidencia ideológica de los mandatarios de ambos países y esto golpea, al menos, hacia afuera. Uno quisiera creer que no sucede lo mismo puertas para adentro, entre las Cancillerías u otros organismos…

Marcelo Regúnaga: Sí, es la historia de todas las relaciones: cuando un gobierno tiene más interés por la integración comercial, el otro no la tiene tanto, y viceversa… Pero, insisto, daría la sensación de que, en alguna medida, con los últimos acuerdos que se firmaron, hay una posición de integración, independientemente de las diferencias ideológicas.

Nosotros, desde GPS, estamos interactuando positivamente con las autoridades, con la gente de Agricultura, Comercio y Economía en general, buscando avanzar. Desde las secretarías de Estado la agenda sigue en forma normal.

Incluso algunos funcionarios nos señalan lo bien que les hace que se avance en negociaciones entre privados, porque al sector público le sirve mucho su opinión. Esto, para saber cuáles son los cuellos de botella y qué cosas cambiar en materia regulatoria sanitaria, de estándares, etc. Precisamente ABAC, nuestro socio brasileño en GPS, decidió liderar este proyecto. De esta manera, vemos que puede haber una mayor interacción en la materia.

Precisamente, en estos tiempos, estamos analizando desde el sector privado cómo mejorar la integración física y cómo se puede avanzar para facilitar ese desarrollo —inclusive con Chile—. Esto va desde el comercio por vía terrestre hasta la hidrovía, de forma de resolver los cuellos de botella y pasar las sugerencias a cada gobierno.

Más allá de que en Brasil hoy se da una situación de expectativa frente a las próximas elecciones, el país está enfrentando importantes desafíos en el ámbito económico, con aumento de costos, la competencia de China, especialmente en el sector automotriz, y el efecto de los aranceles impuestos por Trump, aunque en varios sectores no lo afecten o aparezcan excepciones, como el café o la carne.

Pero en lo que es el trabajo del sector privado, la agenda sigue muy activa. Por ejemplo, recientemente ABAC le entregó al vicepresidente de Brasil un plan estratégico para el sector agropecuario en un acto donde estuve presente. Esto, con la eventualidad de que siga este gobierno o con otro próximo. Y este plan tiene muchas cosas con las cuales estamos trabajando en la ABAC, que es GPS en Brasil.

Megatrade: Como exfuncionario en el ámbito del sector y que participó de las negociaciones al momento de la creación de la OMC, ¿cómo ve la situación actual en cuanto a la incertidumbre en las reglas internacionales del comercio, con una suerte de implosión del sistema, con medidas unilaterales de EE. UU. y la UE? ¿Y cómo esto impacta en la relación entre Argentina y Brasil y del Mercosur? ¿Es posible una nueva arquitectura de las reglas comerciales a nivel global?

Marcelo Regúnaga: Por distintos motivos, la OMC no ha venido teniendo avances suficientes. Por un lado, China seguía siendo un país en desarrollo con una serie de ventajas y aprovechando las reglas de juego de la OMC para posicionarse y crecer comercialmente, frente a EE. UU. sintiendo que lo que había creado hace más de 50 años ya no le servía. Al mismo tiempo, iban viendo diferencias en los dictámenes del órgano de solución de controversias y decidieron ir por la desintegración de ese órgano. Eso, entre otras cosas, hace que hoy estemos sin esquema global de solución de controversias. También gran parte del cambio se da porque Trump decidió ir en contra de todos los acuerdos en materia de aranceles consolidados. Así tenemos una OMC muy caída y con alguna burocracia que está tratando de ver cómo la rescata.

Desde GPS y como región estamos pensando en una perspectiva para crear una nueva arquitectura de reglas en lo comercial, más por lo plurilateral. Esto es: a través del acuerdo con la Unión Europea, otros con Asia y con otros bloques y países, vamos construyendo algo que aproveche los antecedentes de la OMC, más allá de si EE. UU. quiera o no participar. Quiero advertir que la estrategia de EE. UU. no es solo una cuestión de Trump, ya la había seguido Biden.

En definitiva, se cambió el orden de reglas que tuvimos durante décadas; hay que redefinir el esquema de reglas internacionales, el tema es el cómo. Se trata de algo complejo y no veo que esté en la agenda de corto plazo. Paralelamente, es evidente que Argentina y Brasil no son los más fuertes para liderar; así que necesitamos buscar algún tipo de reglas, al menos con regiones donde tenemos ciertos intereses comunes.

Megatrade: Para la Argentina parece indispensable tener de socio estratégico a Brasil. No sé si sucede lo mismo con Brasil respecto a la Argentina.

Marcelo Regúnaga: Definitivamente, para nosotros es indispensable, pero también para Brasil. Porque Brasil no quiere aparecer como un líder solitario en Sudamérica.

Por ejemplo, nosotros desde Argentina coordinamos el think tank agroindustrial de los cuatro países y cada vez que les decimos a los brasileños «Uds. son mucho más grandes en agroindustria», siempre nos dicen «queremos ir asociados como región en todo lo que sea negociaciones internacionales». Por eso creo que el interés de funcionar como región supera los posibles conflictos de intereses que pueda haber, aun cuando existan sectores o empresas que compitan entre sí. Porque me parece que los problemas de falta de reglas internacionales y de la situación geopolítica actual ni siquiera Brasil puede manejarlos en forma solitaria, y es algo que los empresarios nos dicen continuamente. Pensamos en una alianza fuerte de Latinoamérica en materia agrícola e incluso con EE. UU., porque hay muchos puntos donde coincidimos, especialmente frente al proteccionismo y las reglas unilaterales europeas.

Megatrade: ¿Cómo parar el embate de la UE en ese sentido, poniendo la sostenibilidad como todo argumento para detener el comercio?

Marcelo Regúnaga: De todos modos, hay que ver que muchos grupos en Europa están replanteando si la estrategia ambientalista al extremo es tan buena. En países como Alemania están reviendo en buena medida esa idea. Claro que la UE desde Bruselas, como una gran burocracia, a veces compra un problema, lo instala y revertir eso no es fácil, pero creo que el replanteo de algunos temas vinculados al medio ambiente se da en varios lugares de Europa.

Megatrade: Un punto que desde Argentina habría que aprovechar más tiene que ver con las oportunidades que aparecen en los biocombustibles. Allí Brasil parece mucho más adelantado…

Marcelo Regúnaga: En biocombustibles, la política argentina podría asociarse mucho más a la brasileña. Hay un mercado enorme para lo que son los biocombustibles en segmentos como aviación y transporte marítimo. Existe una demanda potencial muy fuerte y allí los brasileños están trabajando muy bien. En Argentina creo que existe un atraso ideológico importante en ese sentido y hay que seguir trabajando para que haya una mayor concientización de la importancia de promover el comercio de los biocombustibles.

Megatrade: En perspectiva, ¿cuáles serían los principales logros que ha venido teniendo el GPS en estos años para llegar a una mayor convergencia normativa en la región o resolver las medidas unilaterales que hoy se agravan con un contexto sin reglas comerciales internacionales?

Marcelo Regúnaga: Hace un par de años se planteó una iniciativa en el marco de Naciones Unidas de discutir los sistemas alimentarios del mundo con un sesgo completamente desde la mirada europea, extremadamente ambientalista. Allí se coordinó un trabajo desde el sector privado con GPS, sumado al sector público de los cuatro países de la región, junto al Consejo de Ministros de la región, con una serie de documentos que fue tomado por el IICA, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura —donde participan todos los ministros del área del continente— y donde hay un Consejo de Ministros del Sur. Allí, a través de la presentación de la ministra de Agricultura de Brasil, Teresa Cristina, logramos alertar sobre el planteo europeo de querer definir las reglas de juego respecto a los sistemas alimentarios mundiales frente a escenarios internacionales muy distintos a lo planteado por la UE. Eso fue un logro.

El año pasado, GPS trabajó intensamente con Brasil para plantear en la COP una serie de documentos frente a lo que venía manifestando la UE, más toda la ideología de la COP, respecto a que la agricultura era un problema que incidía en el cambio climático. Esos documentos demostraban que justamente era todo lo contrario. La agricultura es una de las soluciones para los problemas de cambio climático. Esas argumentaciones las hicimos en conjunto entre el sector privado argentino y brasileño, demostrando los antecedentes que tenemos en cuanto a que la agricultura en nuestra región es el único sector económico del mundo que puede secuestrar carbono.

En ese sentido, GPS viene trabajando hace varios años con EMBRAPA y especialmente con el sector científico argentino. Aquí es de destacar el trabajo del técnico Ernesto Viglizzo, que ha hecho varias publicaciones internacionales demostrando que en nuestro país no solo no se emiten emisiones, sino que se secuestra carbono.

Hoy se está trabajando para tratar de armonizar las normas regulatorias en el sector agrícola para que el Mercosur funcione mucho mejor en algunas cadenas de valor de la actividad. Por ejemplo, tener convergencia regulatoria en productos o subproductos de la soja y poder transitar libremente sin restricciones dentro de los países del bloque.

Hace algunos meses también se trabajó en una sugerencia para el acceso del bloque al acuerdo transpacífico, CPTPP, y los países lo han tomado, de forma de tener una agenda para una mejor inserción en los mercados asiáticos. También está China en el horizonte y por estos días Brasil planteó una alianza. Hay que adaptarse a este dinamismo…

Veja o artigo original em Revista Megatrade (páginas 21, 22, 23 y 24)